domingo, 6 de febrero de 2011

Rob Zombie y la Teoría de Campos de Pierre Bourdieu

Parece ser que Rob Zombie sigue empeñado en ponernos las lanas como escarpias con sus películas. Vistos los precedentes la verdad es que me alegro.
No suelo confiar demasiado en los artistas que de buenas a primeras deciden cambiar de tercio porque sí. No voy a ponerme a explicar aquí en profundidad de qué va la teoría de los campos de Bourdieu, aunque vaya por delante que el gabacho del Bourdieu me parece un genio, pero haré un breve resumen muy de andar por casa. Lo que viene a decir es que a menudo se da el caso de que determinados profesionales que han logrado cierto prestigio en un determinado terreno se aprovechan de ese prestigio para hacerse un hueco en otro terreno del que muchas veces no tienen ni repajolera idea. Por ejemplo, pongo la radio y resulta que el tertuliano que está opinando sentenciosamente acerca de las causas de la crisis económica es un reconocido novelista. No es raro, ¿verdad? Ahora bien, ¿qué leches sabe un novelista de macroeconomía? Probablemente lo mismo que un panadero de física cuántica.
Sucede constantemente. Cantantes que se reinventan como actores, modelos que quieren ser actrices, científicos que pintan, escritores que presentan programas, mitos del rock que se hacen jurados de realities televisivos... Esto último no sé si tiene que ver con el prestigio o con la decadencia más absoluta.
Normalmente estas metamorfosis, que poco tienen que envidiar a las de Ovidio, suelen funcionar muy bien en términos de rentabilidad económica. Pero si de calidad estamos hablando... Ahí el firme ya se pone resbaladizo.
Siempre hay excepciones, claro está. Rob Zombie, desde mi punto de vista, es una de ellas. Con sus altibajos, claro está, pero siempre muy por encima de la media. Primero con White Zombie, después en solitario (a mí personalmente me gusta tanto o más que con White Zombie) y por último en su faceta de director.
De su trabajo como músico podremos disfrutar este verano en el Azkena Rock, junto a Brian Setzer, Primus, The Cult y lo que queda de Ozzy Osbourne, entre otros. Como cineasta parece ser, digo parece porque con Rob Zombie nunca se sabe, que está trabajando en The Lords Of Salem, una película con demonios, aquelarres y, como no puede ser de otra manera, todas las constantes de ese demencial "universo Zombie" del que sus seguidores tanto disfrutamos.
Espero sinceramente que el proyecto siga adelante con buen pie. La Casa De Los Mil Cadáveres es uno de los pocos splatters dignos que se ha rodado en los últimos diez años, capaz de dejarle mal cuerpo al más pintado, pero con un guión sólido y una serie de guiños impagables para el auténtico aficionado al género. Los Renegados Del Diablo es una de mis películas favoritas, así que no sabría por dónde empezar. Una segunda parte con un tono tan diferente del de la primera, a caballo entre una road movie y un psycho-thriller, mucho más madura que su predecesora, abandonando las pinceladas sobrenaturales que quizás no acababan de encajar en la primera, y además de todo eso uno de los mejores homenajes que he visto jamás a El Imperio Contraataca. Y su trabajo con el renacer de la franquicia Halloween es la demostración palpable de que se pueden hacer remakes y precuelas decentes siempre y cuando la labor se deje en manos apropiadas.
Volviendo a The Lords Of Salem, cuyo estreno está previsto para este 2011, a pesar de que en principio su argumento no aporta nada demasiado novedoso, me atrevo a aventurar que merecerá la pena echarle un vistazo, aunque sólo sea porque la firma Rob Zombie. Mientras tanto podemos ir abriendo fauces recordando el videoclip de la canción del mismo título, que también está muy chulo.

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