miércoles, 2 de octubre de 2013

Sin Alma: El Protectorado de la Sombrilla I, de Gail Carriger

Sin Alma, es el primer volumen de una serie de cinco libros creados por Gail Carriger, pseudónimo de la escritora y arqueóloga californiana Tofa Borregaard. 
Todavía no sé si seguiré leyendo los cuatro restantes, porque me embargan sentimientos encontrados con respecto a esta novela. 
Me explico. Sin Alma no es la clase de libro a la que suelo darle una oportunidad. La etiqueta de "novela romántica" no suele presagiar nada bueno, pero si lo de romántica va seguido de un "paranormal" la cosa ya suele ser para echarse a temblar. 
¿Por qué entonces me animé con Sin Alma? Pues porque después de leer varias reseñas llegué a la conclusión de que este libro no era sólo una "novela romántica paranormal". También es una novela de aventuras ambientada en una suerte de Londres victoriano demencialmente steampunk.Y de ahí vienen los sentimientos encontrados.
Como novela de aventuras Sin Alma funciona relativamente bien. Carriger imagina una Inglaterra alternativa en la que se entremezclan elementos retrofuturistas (o steampunk) y algunos de los monstruos clásicos de la literatura fantástica, desde hombres lobo a fantasmas, pasando por los inevitables vampiros, alguna que otra suerte de golem y hasta "mad doctors". En este universo tan atractivo se sitúa a una protagonista que, bueno, no es lo peor de la novela. Alexia Tabarotti es una solterona de veintiséis años, hija de padre italiano y en consecuencia demasiado mediterránea para encajar con los cánones de belleza de la Inglaterra victoriana. Pero las cuítas de Alexia no terminan ahí. Una nariz rotunda, una tez morena y unas buenas curvas no son el único légado genético de su difunto padre. Alexia es una preternatural. ¿Y qué quiere decir eso? Pues que es todo lo contrario a los seres sobrenaturales, caracterizados por tener un "exceso" de alma. Alexia no tiene nada de alma, y en consecuencia su sólo contacto anula los poderes y maldiciones de vampiros y hombres lobo.
Como si su vida no fuera ya bastante complicada, durante un sporífero evento social Alexia tiene la mala suerte de acabar, casi por accidente, con la no-vida de un vampiro particularmente maleducado, desencadenándose toda una serie de acontecimientos relacionados con las más intrigantes sociedades.
Pues bien, hasta aquí he de admitir que como lectura ligera, muy ligera, ligerísima, Sin Alma tiene su punto. Ahora bien, el problema llega a la hora de introducir el elemento romántico, que eclipsa con toneladas de vergüenza ajena lo que podría haber sido una novela resultona. Y es que Alexia se va cruzando con una serie de personajes, algo tópicos la mayoría, como un estrafalario y lenguaraz vampiro gay (al más puro estilo Oscar Wilde), una reina vampira estilosa y cruel, un científico americano tímido y apocado, y un conde escocés licántropo que destila testosterona por cada poro de su velludo cuerpo... 
No le falta humor a esta novela. Aunque este humor no sea precisamente del nivel Monty Python. Hay cierta picardía, y por momentos he querido intuir incluso cierto tono de autoparodia (porque si no lo de mezclar los tópicos de todas las novelas románticas con lo del atractivo conde escocés licántropo es como para matar a Gail Carriger). 
Pero no basta. La historia de amor es predecible y absurda, y lo que es peor, vampiriza (nunca mejor dicho) completamente lo que podría haber sido una trama decente. Algo de tensión amorosa puede venir bien, no digo lo contrario, pero nunca entenderé el afán de las autoras de novela romántica por subordinar toda la trama a amores imposibles que raramente tienen nada de imposibles.
Supongo que cada uno es libre de buscar lo que le venga en gana en sus lecturas. Sólo faltaría. La novela romántica tiene un público muy amplio y muy fiel que merece tanto respeto como cualquier otro, pero después de haber leído Sin Alma, tengo que reconocer que aquí me ha sobrado amorío y me ha faltado acción. No puedo decir que estemos ante un mal libro, tampoco ante uno buenísimo. Ha sido mi primer acercamiento a la novela romántica paranormal, y me ha dejado un regusto agridulce. Sencillamente me ha servido para confirmar mis sospechas. Adoro el género paranormal o fantástico, pero me aburre soberanamente la novela romántica.

5 comentarios:

  1. A mí también me cansan si hay muchos amoríos, cachis... Te recomiendo El año de Drácula de Kim Newman. Londres Victoriano + Drácula + Vampiros + Jack el Destripador . No le falta un detalle XD.

    Un beso linda.

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    1. Gracias por la recomendación. Me la anoto. Ahora estoy leyendo Las Eternas, que también tiene un puntito steampunk y pinta bastante mejor que Sin Alma.

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  2. A mí esta novela sí que me gustó porque creo que su principal objetivo es entretener y yo me lo pasé bien leyéndola. Fue una lectura de verano y la verdad es que se lee en dos días. Y que el humor no sea tipo Monty Python... ¡porque nadie los puede superar! ¡Son únicos! Perdón por ser tan pesada pero es que entrada tuya que leo, entrada que tengo que comentar :)

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  3. No sólo no eres pesada, Laura, sino que te agradezco enormemente que dejes comentarios. A mí en realidad no es que no me gustara "Sin Alma", es sólo que me aburrió la historia de amor. Igual fue porque el personaje del conde licántropo me cayó mal desde el primer momento, no lo sé. La ambientación y la aventura sí que me entretuvieron, y de hecho no descarto leer la segunda parte, pero de momento me apetece algo con un poco más de "chicha".

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  4. Estaba leyendo tu post de Sin cambios y me he venido aqui (antes de seguir leyendo más de la entrada). A mí es que lo romántico no me va mucho, así que creo que esta saga la dejaré pasar.
    Besos

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