lunes, 14 de octubre de 2013

Les Ravenants: resucitando con estilo


Cuando me enteré de la existencia de esta serie gala no las tuve todas conmigo. El motivo era que me recordaba demasiado a la también francesa La Resurrección de los Muertos, dirigida por Robin Campillo en 2004. Pues bien, La Resurrección de los Muertos es una cinta cargada de buenas intenciones en la que se plantea qué pasaría si los fallecidos de los últimos diez años retornasen a la vida. De esa película lo único que me gustó es el intento por darle un enfoque social al ya manoseadísimo mito de la resurrección en masa. Un intento loable pero fallido. Porque La Resurrección de los Muertos es aburrida hasta decir basta. Lenta y pretenciosa como sólo una película francesa puede serlo. Literalmente soporífera. No sé cómo termina, y habría preferido no saber ni cómo empieza.
 En Les Ravenants la idea es poco más o menos la misma. En Annecy, un pueblecito de montaña cercano a un pantano y bastante aislado,  personas de diferentes edades y clases sociales, todas ellas desorientadas, intentan entrar en sus casas. No saben que han estado muertas durante varios años, que no han envejecido y que nadie les está esperando. Sin embargo, están decididas a recuperar un sitio que ya no es suyo. No son zombis, no se descomponen, no quieren hacer daño a nadie y sencillamente se comportan como lo haría cualquier ser humano en su desconcertante situación. Por supuesto esto sólo es el principio de una historia mucho más complicada.
Afortunadamente Fabrice Gobert, director de Les Ravenants, corrige en buena medida los errores que en su día cometiera Robin Campillo. Corrige, pero no cambia el tono ni el ritmo. Ni falta que le hace. Les Ravenants avanza muy poco a poco, pero en este caso se agradece esa cadencia pausada, porque en esta serie todo es delicioso y merece la pena ser paladeado. Desde la fotografía, espectacular, protagonista absoluta con esos hipnóticos paisajes de montaña, hasta las actuaciones, impecables, sobrias, pasando por la música de Mogwai, que no puede estar mejor elegida, todo es impecable.
Todo quizás salvo el guión. Es cierto que las premisas son brillantes. Y es cierto que el suspense dejará al espectador con la boca abierta en más de una ocasión. Ni siquiera se le puede achacar que los personajes carezcan de profundidad, ya que todos ellos están muy bien dibujados, son complejos y creíbles. Pero es que Les Ravenants es una víctima más del síndrome Lost.
¿Por qué Lost? Porque está muy bien que se vayan abriendo interrogantes con la intención de enganchar a los espectadores. Eso es saber crear suspense. El problema es que si se siguen abriendo más y más interrogantes pero no se cierra ninguno, si ni siquiera se hace el más mínimo ademán de dar alguna explicación y las pocas que se dan son absurdas, al final uno se siente un poco estafado y se rompe el pacto ficcional.  
De todas formas y puesto que ya se ha anunciado que Les Ravenants ha renovado para una segunda temporada, habrá que darle un voto de confianza a sus creadores. Aunque sigan en la línea de a primera temporada y nos tomen un poco el pelo con algunos cambios de conducta inexplicados (y probablemente inexplicables) y más interrogantes que no llevan a ninguna parte, merecerá la pena dejarse engañar un poquito si Mogwai suena de fondo mientras se nos cae la baba lentamente sobre las montañas de Annecy.  

2 comentarios:

  1. Había oído hablar algo sobre esta serie hace tiempo, lo que pasa que con ser francesa no nos llega con tanta facilidad que otras.
    Intentaré verla.
    Un saluso

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  2. Hola, Buffy. La serie está muy bien, aunque es verdad que al ser francesa no se le ha dado tanto bombo como a las series americanas o británicas. Si tienes oportunidad no te la pierdas, porque al menos es diferente.
    Un beso.

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