viernes, 18 de mayo de 2012

This Must Be the Place... but not the movie.

Anoche tuve la osadía de tragarme una película que había llamado poderosamente mi atención, pero que en el fondo no me daba muy buena espina. La verdad es que en cuanto vi que en Días de Cine la ponían por las nubes me temí lo peor. Y no me equivocaba. This Must Be the Place tiene un inicio sencillamente brutal. Los primeros minutos de la cinta son imprescindibles para cualquiera que ame el buen cine, eche de menos los ochenta o simplemente quiera echarse unas risas.
La primera sorpresa agradable llega cuando descubres que Cheyenne, el personaje que interpreta magistralmente Sean Penn, a pesar de ese look a lo Robert Smith recuerda mucho a Ozzy Osbourne. Y es que, aunque Frances McDormand caiga mucho mejor que Sharon, esa relación materno-filial que la estrella del rock mantiene con su mujer parece directamente inspirada en el best-seller I am Ozzy.
Y ésta es solo una de las notas positivas de la película. Los momentos delirantemente cómicos, los detalles surrealistas que salpican el conjunto, las actuaciones portentosas, la fotografía excelente, la velocidad con la que Sorrentino logra que nos encariñemos con el protagonista... Hacía mucho tiempo que no tenía la fortuna de disfrutar de cuarenta minutos de metraje tan deliciosos. Peero... ¿Por qué siempre hay un pero? Y en este caso un pero tan pero.
Ains... ¿Cómo decirlo suavemente? El resto de la película es la clase de producción que ponen por las nubes en Días de Cine. El resto de la película es un amago de road movie de carreteras secundarias norteamericanas. El resto de la película es un continuo abuso de la cámara lenta y una sarta de morralla mal enlazada que pretende sustentarse en un argumento que en su día Matt Groening ya planteó (y resolvió) de manera mucho más inteligente.
Mientras Cheyenne se queda en Irlanda, el país en el que nos lo presentan, los deslices son perdonables. Subtramas que no aportan demasiado, situaciones mal enlazadas, secundarios que salen de la nada y allí podrían haberse quedado... El problema es lo que viene después. Sorrentino ha creado un personaje de matrícula de honor, eso hay que reconocérselo, pero no ha sabido qué hacer con él. La idea peregrina de mandarlo a Estados Unidos para reencontrarse con un padre moribundo, y de paso con sus raíces y con su misión en la vida, está, en el mejor de los casos, algo manida. Para truño pretencioso sobre el hijo que se descubre a sí mismo indagando en su pasado familiar tras la muerte de su padre ya tenemos Elizabethtown. En versión "he renunciado a mis raíces hebreas y mi papi no me quiere" podemos mencionar el capítulo de los Simpson en el que Krusty se reencuentra con su padre. Eso sí que es arte.
Por otro lado se me ocurre que un tipo que pasados los cincuenta se mantiene fiel a su imagen gótica aún después de haberse retirado de las tablas no debería tener demasiadas dudas acerca de su identidad. Por cierto, y aún a riesgo de espoilear a los incautos que se pasen por el forro mi advertencia y decidan verla entera, no me resisto a tachar de lamentable ese final con un Cheyenne reconvertido en modelo maduro de Tommy Hilfiger. En realidad es lo de menos. De cualquier forma el personaje entero se viene abajo durante la absurda catarsis que vive frente a David Byrne. Por cierto, alguien debería comentarle a Sorrentino que los diez minutos de concierto que mete porque sí cortan el poco ritmo que llega a tener la película. De hecho la aparición de David Byrne marca el principio del progresivo declive que irá sufriendo en adelante.
En líneas generales creo que recomendar This Must Be the Place debería tener la consideración de crimen contra la humanidad. Pero negar que su arranque es una obra maestra de las que deberían sentar cátedra sería faltar a la verdad. Y como dijo el filósofo, in media virtus. Pagar ocho euros por cuarenta minutos igual no compensa en los tiempos que corren, pero si alguien la ve en casa, de corazón se lo digo, por mucho que les gusten los Talking Heads, mejor que apague la tele en cuanto salga David Byrne.

3 comentarios:

  1. A mí también me llamó poderosamente la atención este Sean Penn a lo Robert Smith, aunque no creo que la vea en cine, a lo mejor más adelante. Sobre todo después de leer tu crítica.

    Lo último que vi en el cine, por petición de mi novio, fue los Vengadores. Una sucesión de batallas, chistes tontos, explosiones y planos de culo de Scarlet Johansson... Así dos horas XD.

    Un beso linda, me gustó mucho tu crítica.

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  2. Que raro igual, como que ya no se dan el tiempo de crear nuevos looks, la imitación es casi cómica. Y no la iré a ver al cine, claro que no! Esperemos que salga para arrendarla y veremos. Generalmente voy al cine a ver terror o dibujos animados! Ya quiero ir a ver la Era del hielo 4! jaja
    Excelente post y excelente critica!
    Saludos =)

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  3. Gracias por vuestros comentarios. Por cierto, merlina, yo también prefiero ver dibujos. Raramente decepcionan.

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