miércoles, 27 de abril de 2011

"Huesos de Santo" para un Día de Difuntos

Y esto va de coger carrerilla.
Resulta que con Cinco actos para Mirra la cogí y saqué ánimo para presentarme a otro concurso más. En realidad es más una especie de "call for papers". Se trata de Calabazas en el Trastero. Sabía de la existencia de esta revista desde hace tiempo, pero nunca se me había ocurrido enviar nada. El tema para la convocatoria abierta es "Día de Difuntos". Demasiado sugerente como para resistirse.
Lo que me llevó a decidirme fue comprobar que entre los seleccionados para otros números se encontraban autores que también habían sido seleccionados para El Camino de los Mitos. Eso ya es una garantía de calidad, así que me dije a mí misma que debía probar suerte.
No puedo decir que el relato que he presentado a esta revista esté tan trabajado como sus hermanos mayores. De salida es bastante más corto, pero le he echado las tripas a la hora de escribirlo. Quiero decir que es realmente visceral, y me he sentido mucho más libre con éste que con los otros. Eso, claro, exige también un mayor esfuerzo imaginativo. No es lo mismo tomar un mito ya existente y elaborar algo a partir de esa base que inventar algo absolutamente nuevo. Aunque en realidad nunca haya nada nuevo bajo el sol y todas las historias ya estén contadas.
Lo he titulado Huesos de Santo. Quería hacer algo muy de aquí, muy mío, algo muy castellano. Pero al mismo tiempo quería presentar ese algo tan cercano y tan familiar tal y como yo lo sigo viendo. Para mí generación, Halloween no tiene nada de exótico. La mayoría de nosotros hemos festejado la noche de brujas disfrazados de vampiros o de diablesas sin planteárnoslo como un triunfo de la globalización. Sin embargo me siento una extranjera cuando observo a mis mayores rindiendo culto a sus muertos (que también son los míos) tal y como lo hicieron sus abuelos.
Hace años que no como buñuelos o huesos de santo el día de difuntos. Como gominolas con forma de araña que algún camarero ha dejado en la barra metidas en una calabaza de plástico, me pinto cicatrices en la cara  y pongo una peli de Tim Burton. Eso es para mí el 1 de noviembre... O la noche del 31 de octubre.
En un momento dado todos necesitamos reconciliarnos con nuestras raíces, pero está visto que a mí todavía no me ha llegado ese momento, porque lo que he hecho no sé si tiene algo que ver con reconciliaciones. Demasiada sangre, me temo. Yo diría más bien que me he aprovechado egoístamente de un poso cultural que permanece en el fondo de mis pesadillas. Huesos de Santo narra una historia bastante truculenta... Aunque tambien muy sensual, eso no voy a negarlo. Al menos es lo que he pretendido.
Tengo entendido que se presentan ciento y pico relatos de media para cada convocatoria de Calabazas en el Trastero, así que no cuento con ganar. Al menos me lo he pasado bien escribiendo Huesos de Santo y he conocido este proyecto tan interesante. Y he revisado algunos de mis fantasmas favoritos para quitarles el polvo y sacarlos a dar una vuelta por estas páginas cibernéticas.

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