martes, 26 de abril de 2011

Finalista en el V Concurso Internacional de LaRevelación (¡Guay!)

Como ya he dicho en alguna ocasión, escribo poco, muy poco. Soy tremendamente perezosa y vergonzosamente inconstante. Todo lo dejo a medias y rara vez acabo algo. Negarlo no serviría de nada. Pero de un tiempo a esta parte me ha dado por terminar al menos un relato de unas veinte páginas cada año. Lo hago para presentarme a un concurso que convoca anualmente la editorial Evohé. Supone todo un reto para mí, y debo decir que de momento no he salido mal parada.
Éste es un concurso un tanto particular. Sólo aceptan relatos y poemas de temática mitológica, preferentemente griega o romana. Para mí ideal, porque desde que era una enana me ha encantado todo lo que tenga que ver con mitología, así que nunca me ha faltado un relato con el que batirme en duelo por los laureles del ganador. Desgraciadamente siempre se ha presentado gente mucho más válida y sólo he conseguido quedar la tercera en las dos ocasiones en que me he presentado. Lo cual, bien mirado, tampoco está nada mal. Sobre todo teniendo en cuenta que son las únicas ocasiones en que he participado en un concurso literario (de pequeña gané uno de dibujo para una campaña para la vacunación de perros contra la hidatidosis, pero eso era distinto).
El primer año, 2009, escribí un texto en primera persona en el que trataba de dar voz a la diosa Perséfone. Quería darle un enfoque diferente al mito de su rapto, y lo hice enfrentándola directamente con su madre, presentando la imagen de una Perséfone mucho más madura e independiente, tambien más ambiciosa, que acaba aceptando su nueva condición de señora del inframundo y aprovechándose de ella para escapar de una madre demasiado posesiva y tomar las riendas de su vida. En su momento me pareció la mar de original, Ahora, después de leer Juego de Tronos, me hace gracia lo mucho que se parece mi Perséfone a la Daenarys de George R. R. Martin.
Este relato fue publicado en 2010 en el volumen El Camino de los Mitos III junto a otros nueve más y tres poemas que también fueron seleccionados por el jurado. Y lo mejor son las ilustraciones de Sandra Delgado. Es increíble cómo esta muchacha le pone cara a los personaje de los que otros nos servimos para contar historias.
Ese mismo año escribí El huesped de Anníceris. Creo que de los cuatro relatos que he escrito hasta ahora es el que más aprecio. Cuenta la historia de un esclavo lidio que sirve a las órdenes de un importante terrateniente en Atenas, y que por diversas circunstancias acaba embarcándose con el hijo adoptivo de su señor en busca de un hombre misterioso que puede ayudarles a encontrar la Atlántida. Es mi favorito porque ha nacido directamente de mis obsesiones adolescentes, y de alguna manera extraña me reconcilié con esa época de mi vida escribiéndolo. Para escribirlo tuve muy presentes los mitos de la literatura castellana del siglo de Oro (La Celestina, El Lazarillo, El Quijote...), también las clases de Filosofía de secundaria (más que las de la Universidad, curiosamente), y, aunque esto es algo muy personal y muy íntimo, reconozco que tiene también algo de otros mitos más contemporáneos y sorprendentes (tengo que reconocer que mientras lo escribía escuché insistentemente Navigates the Seas of the Sun, aunque esa canción no tiene mucho que ver con el tema del relato, ya que en él el único mar por el que sus protagonistas navegan es el Egeo).
Con éste volví a quedar tercera, lo cual fue todo un logro porque el nivel fue altísimo. Estoy deseando que se publique El Camino de los Mitos IV, en el que se incluirá. Tengo entendido que está previsto que salga a la venta en mayo. Ya informaré convenientemente.
Y así llegamos a este 2011, en el que he concursado con el tercer relato. Dicen que a la tercera va la vencida. Tampoco sé si me gustaría ganar. El primer premio es un contrato para publicar un libro entero, y no creo que yo fuera capaz de hacer algo así. Pienso que algunos de los que participan este año están mucho más dotados para ello que yo. Al menos se lo toman más en serio.
Pero ése no es el tema. El tema es que hoy se han resuelto las votaciones populares, las que preceden al fallo final y definitivo del jurado, y mi penúltimo relato ha quedado el segundo.
Vaya por delante que el primero, titulado Nowhere Fast, es sencillamente impresionante. Y otros que han quedado justo detrás del mío también son muy muy buenos y entretenidos (El Circo de las Gorgonas, Últimos Días, Oboli, Alargando el Hilo, Detrás de un Mundo Agotado...). Alguno me dejo, fijo, pero de verdad creo que merecen estar en un buen lugar.
Pero este es mi blog y yo he venido a hablar de mi relato. Se titula Cinco actos para Mirra y es lo más arriesgado que he escrito nunca. De hecho creo que si no hubiera visto Remando al Viento unas doce veces no me habría atrevido a escribirlo.
El asunto es que este año en clase de Literatura Italiana leímos Mirra de Alfieri. A priori no es un texto trepidante, pero me llamó la atención y empecé a indagar un poco en el mito en el que se inspira y en la vida del propio Alfieri, que es de lejos bastante más interesante que la mayoría de sus obras. Leí y leí y acabé formándome más o menos una idea de lo que quería hacer, pero no acababa de dar con la manera exacta, y cuando lo hice me pareció demasiado osado. Mezclar lo histórico con la ficción de una manera tan indecorosa es algo que está muy de moda en la literatura, pero a mí me sigue dando repelús.
Al final me quité las vergüenzas recordando una de mis películas favoritas. Si Gonzalo Suárez lo había hecho, yo no iba a ser menos. Además, Alfieri no fue Byron, pero poco le faltó.
Cinco actos para Mirra se desarrolla en la ciudad de Roma varios años después de la muerte de Alfieri. Parto de unos hechos históricos que efectivamente tuvieron lugar y me sirvo de unos personajes que realmente existieron para contar algo que en verdad nunca sucedió. Esos personajes son la condesa de Albany, amante de Alfieri, y François Xavier Fabre, amigo íntimo del dramaturgo. El resto de personajes, salvo por un par de menciones al marido de la condesa, son pura ficción.
El relato está dividido en cinco partes, como los cinco actos de Mirra, y tienen lugar en un solo escenario, el Palacio Monaldeschi, más conocido por ser la Embajada de España en Roma. Por supuesto tampoco transcurren más de veinticuatro horas entre el principio y el final. Es un relato y como tal se debe al género narrativo, pero no deja de ser un puro homenaje al teatro.
Se supone que todo comienza cuando la condesa y Fabre llegan a la Embajada para asistir a la representación de Mirra en el teatro privado del palacio. En realidad Mirra nunca llegó a representarse allí. Pero Antígona sí que se estrenó en el teatro, que sí existió, y a ese respecto me documenté concienzudamente para no meter la pata. De hecho reconozco que incluso consulté planos del palacio tal y como estaba a finales del XVIII y principios del XIX para que las descripciones fueran más verosímiles. Trabajo lleva. Eso sí que no me lo puede negar nadie. Talento... Eso ya es harina de otro costal.
Se supone que el 11 de mayo se hará público el fallo definitivo. Espero que mi texto esté entre los diez elegidos para formar parte de El Camino de los Mitos V. Me haría ilusión verlo publicado, aunque me consta que ya lo ha leído bastante gente. A unos le ha gustado más que a otros. A todos gracias por sus comentarios.
Y suerte a todos los participantes.

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