sábado, 5 de febrero de 2011

A Justin Bieber no le gusta Metallica.

No sé cómo voy a conciliar el sueño esta noche. Tendré que tirar de Dormidina.
Se ve que a Justin Bieber no le gusta Metallica. Yo no le culpo. Hay que reconocer que Hetfield y compañía ya no son lo que eran. Lo espinoso del asunto es que por lo visto el chaval se ha dado cuenta de que la culpa de todo no la tiene Yoko Ono, como aseguraba César Strawberry, sino el heavy metal. Y se ha dado cuenta, cual San Pablo cayendo del caballo, al recibir un zapatazo en toda la jeta. Y es que Justin lo ha visto claro. Él, porque yo no me imagino a Lars Ulrich arengando contra Justin ImBieber a sus tropas de seguidores melenudos -si es queda alguno que a) no se haya dado cuenta de que ya no hace falta lucir greña para sentir el heavy o b) directamente se haya quedado calvo-. Me da que está más ocupado disfrutando de la fortuna que ha amasado estas últimas décadas.
Bromas aparte, quiero pensar que la tontería no pasa de mera jugada comercial para patrocinar a este niño que tanta pasta está proporcionando a sus orgullosos progenitores. Ya lo hicieron antes con grupos pop como Blur y Oasis. Dale un enemigo común a una masa enfervorecida de adolescentes con los estrógenos a tope y la histeria (o las ventas, que en estos casos van de la mano) subirán como la espuma.
Ahora en serio, reconozcamos que podrían haberse buscado otra cabeza de turco. Lo de cargarle al heavy metal hasta la muerte de Prim está un pelín desfasado. Me viene a la cabeza una sensación de deja vu ochentero y mosqueante. Igual es que ha habido un fallo en Matrix, pero a mí me da que donde hay fallos es las cabezas pensantes de la industria discográfica.
Sinceramente, tan tontos se me antojan los de un bando como los de otro. Los que entran al trapo, claro está. Hay estudios científicos que avalan como hecho demostrado e incontestable que las personas que escuchan heavy metal tienen (de media) un C.I. más alto que el resto de la población. Y esto no es broma, juro que la noticia apareció publicada en prensa hace unos meses.
Sea como sea, la industria de la música es ante todo industria, y como tal persigue el beneficio económico. En ese aspecto lo mismo me dan Justin Bieber que Metallica, Britney Spears que Ozzy Osbourne. In it for the money.
Harina de otro costal es la calidad musical de unos y de otros. Y ahí, pequeño Bieber, ahí ten por seguro que no habrá batalla. Y no la habrá porque, como dijo el ateo por antonomasia Richard Dawkins refiriéndose a los creyentes, "debatir con ellos sería admitir que tienen algo que debatir".

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Agradezco enormemente vuestros comentarios y sabéis que siempre visito vuestras páginas. Si me gustan las sigo. Pero, por favor, no uséis el espacio para los comentarios para dejar spam.